Sigo creyendo que a los seguidores del Espanyol nos consideran más tontos que el más tonto de los tontos. A mí me parece que Márquez es un hombre de la casa, que ha mamado y ha crecido con las inquietudes del club desde hace muchos años. Además ha tenido la suerte de poder foguearse cuatro temporadas como segundo entrenador, con Lotina y Valverde, y por tanto, entender que no debe confundirse ni pensar que está en un club superpoderoso.
A lo que vamos, resulta que estamos empezando la Liga y vamos el miércoles a Sevilla y Márquez no alinea a Moisés, Román ni Tamudo. Dice que tiene que hacer rotaciones y que es necesario el descanso porque el calendario está muy cargado. La verdad es que me desespero, me tiro del pelo y me doy golpes contra la pared. ¿Resguardar qué? Salimos con un once titular mediocre para parar a Navas, Capel, Kanoute, Adriano o Duscher. ¿El Sevilla resguardó a alguien? No. ¿El Sevilla hizo descansar a alguien? Pues no. ¿El Sevilla tiene mejor plantilla que el Espanyol y puede hacer más rotaciones? Sí, pero no lo hizo. Y después tenemos que escuchar otra vez las típicas declaraciones, que si nos faltó ataque, que jugamos ordenados contra un equipo de más potencial. Márquez, el miércoles pasado, estafó al club, a sus dirigentes, a sus jugadores y a todos los socios y aficionados. Hay que ir a tope con todo lo que tienes en cada partido, y cuando los necesites, deben estar preparados los otros, los que no tienen tantos minutos. ¿Cuántas veces lo tenemos que repetir? ¡El Espanyol no es el Inter de Milán, ni el Bayern de Múnich ni el Liverpool! ¡El Espanyol es el Espanyol!
Pero no, a lo mejor Márquez y su tropa se siguen creyendo el cuento que tienen una buena plantilla. El Espanyol, no lo quería decir pero lo digo, está mucho más debilitado esta temporada que la anterior. La marcha de dos pedazos de jugadores como Zabaleta o Riera no se suplen con fichajes de última hora. Y no me refiero a la estructura defensiva de un equipo que es la parte más sencilla de memorizar. Estoy hablando de perspectiva de ataque, de sensación de peligro que el Espanyol no tiene en absoluto porque le faltan referentes, no tiene ideas ni tiene gol ni llegada. Vamos a sufrir y mucho, y mucho más si Márquez se empeña en pensar que debe hacer descansar a los mejores. Aquí, en el Espanyol, cada segundo de cada minuto de cada parte es importante porque no podemos permitirnos el lujo de despistarnos en ningún momento. Deben estar los mejores siempre en las alineaciones, y si no están a punto, que no jueguen los partidos atractivos porque no los necesitamos.
Aquí no hay tregua, y si los técnicos quieren darla, que sepan que las consecuencias pueden ser nefastas a medio plazo y largo plazo para el equipo en la presente temporada. Por favor, que alguien lo entienda o que se lo hagan entender. Somos lo que somos y lo que somos no podemos cambiarlo de momento. ¿El futuro? Si se cambian muchas cosas, quizás algún día podemos pensar en las rotaciones y en reservar a jugadores que lo que deben hacer es ir a tope cada partido.