Los 1.500 metros lisos es la prueba reina del atletismo. Al ser una prueba de medio fondo, la estrategia se tiene que sacrificar por la eficacia. Hay que darlo todo. En BiB hemos conseguido superar la prueba. Hemos llegado al 1.501 y seguimos vivos. Pero puedo aseguraros que entiendo lo de ‘prueba reina’. Estos 1.500 números se han ‘corrido’ a tope y en ellos nos hemos dejado la piel y algo más.
Pero los atletas tienen una gran ventaja sobre nosotros. Ellos saben dónde está la meta. Nosotros no. En este momento en el que se cruzan todas las crisis habidas y por haber en nuestro camino, el único objetivo a la vista alcanzable es la inauguración del nuevo estadio de Cornellà-Prat.
Los 1.500 es un buen número para sentarse a reflexionar. ¿Para qué sirve el BiB?
Me gustaría que vosotros, los (pocos) lectores fieles, os hicierais esa pregunta y nos trasladarais la respuesta. Personalmente estoy pasando una grave crisis de identidad al comprobar, con amargura, cómo los pericos han pasado olímpicamente (y no sólo durante las Olimpiadas) de este medio. Comprobar en nuestras propias carnes la deserción de la afición en la segunda vuelta fue muy duro. Nosotros también pagamos las “vacaciones” de los jugadores. Al denunciarlo en el medio, los profesionales nos dieron la espalda, pero lo que es peor es que los lectores tampoco quisieron saber nada del equipo, dándonos la espalda en el quiosco.
¿Es una respuesta coyuntural o somos un medio más que se precipita al abismo por la llegada de internet? ¿Ya no hace falta un medio en el quiosco que luche por dignificar al Espanyol? La idiosincrasia de nuestra afición tampoco ayuda demasiado. Nos gusta más destruir que construir, y propuestas románticas como la nuestra se tienen que conformar, en la mayoría de ocasiones, con una palmadita en la espalda de aprobación y nada más.
Últimamente sólo oigo una frase lapidaria: “si no ganáis dinero, cerrad”. Tal vez ése ha sido nuestro pecado original: que nuestro objetivo no fuera sólo y exclusivamente ganar dinero.
Tras la agotadora carrera de 1.500 es el momento de que os imaginéis un mundo sin BiB (perdonad si parece muy presuntuoso) para valorarlo (o no).
Ya sé que estáis hartos de malas noticias y que sois los únicos que no se merecen este ‘chorreo’, pero había que celebrar la efeméride y aquí está mi aportación.
¡Viva el Blanc i Blau! (o no).